lunes, 3 de junio de 2013

LA VIOLENCIA HACIA NNA CON DISCAPACIDAD


 
Si bien es cierto la violencia afecta a todos los niños, niñas y adolescentes en general, pero en mayor medida a los NNA con discapacidad, los mismos que a lo largo de su vida son vulnerados en sus derechos y se ven expuestos a múltiples situaciones adversas, motivo por el cual es indispensable identificar las barreras y los obstáculos que limitan el acceso a los servicios de protección existentes.

Se da la existencia de  múltiples actores que participan en el sistema de protección ante situaciones de violencia, maltrato y abuso, como docentes, jueces y fiscales, policía, representantes de la Defensoría del Pueblo, funcionarios de gobiernos regionales y locales (operadores de las DEMUNAS, las OMAPED), médicos; los propios niños y niñas con discapacidad y sus familiares, y la sociedad civil (ONG y Organizaciones Sociales de Base, entre las que se encuentran las asociaciones de personas con discapacidad y de sus familiares).  Sin embargo a pesar de la existencia de estos múltiples actores es necesario realizar una investigación si realmente los niños con discapacidad  están protegidos contra la violencia  a las que están expuestas en sus hogares, en sus colegios o su comunidad.

Si nos pusiéramos analizar cada uno de estos actores, Instituciones y/o organizaciones  y la intervención que ellos tienen ante la prevención de la violencia contra los niños con discapacidad, el panorama sería incierto y  pesimista porque muchas de éstas instituciones no cuenta en primer lugar con el personal idóneo para la atención de éstos casos, por otro lado se encuentra la carencia de una infraestructura adecuada en las Instituciones que le permita a la población vulnerable acceder con total libertad a los lugares a los que asisten.

Otra de las debilidades que se muestra en la atención de los niños con discapacidad ante una situación de violencia es que  muchos de ellos desconocen cuáles son los lugares a dónde acudir y la ruta a seguir en caso de que se genere una situación de violencia. Por otro lado el mismo Estado no reconoce la condición de discapacidad como un problema prioritario de ser atendido, lo que conlleva a generarse estereotipos en la sociedad con respecto a las personas con discapacidad