Para muchos adultos e inclusive
jóvenes puede parecer absurdo recrearse con ciertos juegos tales como
“Eyeballing o “emborracharse por los ojos”, el juego de la asfixia, callejón
oscuro con violencia, la ruleta sexual, entre otros, por el nivel de
peligrosidad que puede acarrear consigo practicarlos, sin embargo existen niños,
niñas y adolescentes que no conciben
esta forma de juego como peligroso, ya que esta práctica involucraría elementos
cotidianos de la vida diaria, motivo por el cual se consideran como juegos inofensivos sin pensar
el peligro que podrían está corriendo ya que inclusive puede llevarlos a
padecer de enfermedades, caer en la cama de un hospital o inclusive la muerte.
Pueden ser muchos los factores
por los cuales un adolescente incurre en estas prácticas pasando desde la
presión de grupo, búsqueda de placer, influencia de los medios de comunicación,
la búsqueda de experiencias intensas, promovido por una sociedad netamente
consumista, puede llevarlos al limite
su capacidad de acercarse a la muerte y a lo desconocido.
En la última década, internet se
convirtió en una herramienta fundamental para el desarrollo de nuevas
tecnologías. La red está en todos lados, y sus beneficios son indudables. Sin
embargo, también presenta puntos oscuros, muchas veces ignorados y algunos
aspectos peligrosos que se difunden a diario por este medio tal es el caso de
estos juegos mencionados que suman cada
vez más adeptos o víctimas jóvenes todos
los días ya que por un afán de protagonizar y de ser “Popular”, accediendo a
los protocolos de ciertos grupos sociales, participan de estos juegos, sin
concebir la muerte como una posibilidad, creyendo que la vitalidad que les
caracteriza será eterna y perenne, se arriesgan a todo sin pensar en las
consecuencias.
Ahora bien los juegos y la influencia social
ya están dadas, pero que podemos hacer para que nuestros niños, niñas y
adolescentes no sean absorbidos por
estas curiosidades dañinas.
La base y el freno de estas
situaciones lo pone el carácter y la personalidad de cada uno, que normalmente
se construye en la familia, se deben de reforzar los principios éticos y
morales desde la casa, desde la temprana edad, para que los adolescentes no
sean “presa fácil”, de éstas malas prácticas, así mismo se debe de reforzar una
comunicación asertiva en el hogar, no es con la imposición como se logra la
confianza de los menores, mediante el
diálogo se les debe hacer tomar
conciencia que están jugando con su propia vida, conversar con ellos de cuán
plenos y satisfechos se sienten con su vida y qué espacios de adrenalina
necesitarían explorar. Por ejemplo, los deportes, salidas al campo al aire
libre, etc., son innumerables las posibilidades y alternativas de darles a los
adolescentes para que no accedan a jugar con sus propias vidas.
Por otro lado existe el segundo
medio de socialización, me refiero a las
escuelas y colegios los mismos que deben de catalogarse como lugares seguros, por
lo que es importante que los centros educativos tomen medidas de prevención y
vigilen más de cerca los juegos que practican los niños en los tiempos de
recreo, los docentes deben de informar de cuan peligroso son estos juegos. De
esta manera y articulando esfuerzos entre sociedad, escuela y familia se podrá
combatir con éstas prácticas dañinas.

