miércoles, 8 de agosto de 2012

NO A LA TRATA DE PERSONAS

La trata de personas llamado también “esclavitud del siglo XXI”,  somete a millones de personas,  sin importar raza, edad o sexo a diversas formas de abuso y  explotación. Las principales víctimas son niños, niñas y adolescentes, que son utilizados como mercancías de venta, vulnerando asi el derecho fundamental a la libertad. Es por medio de engaños, amenazas, coacción y  violencia tanto física y psicológica, que los traficantes explotan a personas que además los trasladan al interior o exterior del país.
El Perú en calidad de Estado, al suscribir no solo el protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la  Convención de las Naciones Unidas  contra la delincuencia organizada transnacional  (Protocolo de Palermo),  sino sobre la Convención  sobre  los derechos del niño debe respetar y cumplir estos principios:

1-      Primacía de los derechos humanos.
2-      Protección integral de la víctima.
3-      No discriminación.
4-      Interés superior del niño.

FINALIDAD:
La finalidad delictiva del tratante es la explotación de la víctima e implica la violación de sus derechos humanos. Esta explotación incluirá las siguientes formas:
1-      Venta de niños: Intercambiar un menor de edad (desde 0 meses hasta 18 años),  por una suma de dinero.
Existen  redes internacionales que se dedican a la venta de bebes, niños, niñas y adolescentes.  Estos son sustraídos o secuestrados para luego intercambiarlo por dinero o mafias con diferentes fines, como adopciones ilegales, trata, etc.

2-      Mendicidad: Obligar a la víctima a realizar  la acción de mendigar, es decir,  pedir dinero o ayuda, a manera de súplica a transeúntes,  para luego despojarles del dinero obtenido.
Generalmente  utilizan a menores de edad, ancianos o personas con algún tipo de discapacidad.

3-      Explotación sexual: obligar a la víctima a ejercer la prostitución, someterla a esclavitud sexual u otras formas de explotación sexual.

4-      Explotación laboral: obligar a la víctima a realizar trabajos  o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas, servidumbre entre otras formas de explotación laboral.

5-      Extracción o tráfico de órganos o tejidos  humanos: Implica tanto la extirpación  de partes del cuerpo de una persona, así como la comercialización de los mismos,  usualmente aprovechando las dificultades económicas de la víctima.
 

Andrea Querol  Lipcovich
“Capital Humano y Social Alternativo”
Directora Ejecutiva

Si bien es cierto el delito de trata de personas va en aumento en nuestro país, siendo la población más vulnerable los niños, niñas y adolescentes,  quiénes son captados por personas inescrupulosas o por mafias que  prometiéndoles otro tipo de vida los  recluyen para luego explotarlos y hacerles vivir las peores formas de humillación, motivo por el cuál me  animo a escribir el presente artículo, ya que si bien es cierto nuestras autoridades policiales ya están haciendo su trabajo en relación a terminar con estas redes, pero existe otro punto que creo que la mayoría de veces lo dejamos como en segundo plano me refiero a la prevención, es decir, que para que estas mafias se aprovechen de estos niños, niñas y adolescentes ha sucedido que muchos de ellos provenían de familias de recursos económicos bajos y por ende que los menores de casa  anhelen una mejora en su nivel de vida, buscando un empleo,  ante la inexistencia de políticas sociales de  protección ante la situación de vulnerabilidad.

Otro factor de riesgo es la desprotección en el  que viven mucho de nuestros niños, niñas y adolescentes, convirtiéndose así en una población altamente vulnerable, debido a que su familia no les dan el respaldo y los cuidados necesarios o simplemente la existencia de hogares en donde predomina el abuso y la violencia,  convirtiéndose así en punto clave para estas mafias inescrupulosas.

Considerando todo lo anteriormente mencionado,  es imprescindible que del mismo Estado se generen medios de protección a favor de nuestra infancia desprotegida, y por otro lado sean los padres quiénes en su papel de protectores asuman mayores niveles de responsabilidad con  sus hijos,  brindándoles  todos los cuidados necesarios  y que se potencialice la comunicación asertiva con sus hijos, para evitar que ellos se conviertan en presas fáciles de  ser víctimas del delito de trata de personas.

 Luz Sobrevilla Arroyo