La trata de personas llamado
también “esclavitud del siglo XXI”,
somete a millones de personas,
sin importar raza, edad o sexo a diversas formas de abuso y explotación. Las principales víctimas son
niños, niñas y adolescentes, que son utilizados como mercancías de venta,
vulnerando asi el derecho fundamental a la libertad. Es por medio de engaños,
amenazas, coacción y violencia tanto
física y psicológica, que los traficantes explotan a personas que además los
trasladan al interior o exterior del país.
El Perú en calidad de Estado, al
suscribir no solo el protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de
personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada
transnacional (Protocolo de
Palermo), sino sobre la Convención sobre
los derechos del niño debe respetar y cumplir estos principios:
1- Primacía
de los derechos humanos.
2- Protección
integral de la víctima.
3- No
discriminación.
4- Interés
superior del niño.
FINALIDAD:
La finalidad delictiva del
tratante es la explotación de la víctima e implica la violación de sus derechos
humanos. Esta explotación incluirá las siguientes formas:
1- Venta
de niños: Intercambiar un menor de edad (desde 0 meses hasta 18 años), por una suma de dinero.
Existen redes internacionales que se dedican a la
venta de bebes, niños, niñas y adolescentes.
Estos son sustraídos o secuestrados para luego intercambiarlo por dinero
o mafias con diferentes fines, como adopciones ilegales, trata, etc.
2- Mendicidad:
Obligar a la víctima a realizar la
acción de mendigar, es decir, pedir
dinero o ayuda, a manera de súplica a transeúntes, para luego despojarles del dinero obtenido.
Generalmente utilizan a menores de edad, ancianos o
personas con algún tipo de discapacidad.
3- Explotación
sexual: obligar a la víctima a ejercer la prostitución, someterla a esclavitud
sexual u otras formas de explotación sexual.
4- Explotación
laboral: obligar a la víctima a realizar trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas
análogas, servidumbre entre otras formas de explotación laboral.
5- Extracción
o tráfico de órganos o tejidos humanos:
Implica tanto la extirpación de partes
del cuerpo de una persona, así como la comercialización de los mismos, usualmente aprovechando las dificultades
económicas de la víctima.
Andrea
Querol Lipcovich
“Capital
Humano y Social Alternativo”
Directora
Ejecutiva
Si bien es
cierto el delito de trata de personas va en aumento en nuestro país, siendo la
población más vulnerable los niños, niñas y adolescentes, quiénes son captados por personas
inescrupulosas o por mafias que
prometiéndoles otro tipo de vida los
recluyen para luego explotarlos y hacerles vivir las peores formas de
humillación, motivo por el cuál me animo
a escribir el presente artículo, ya que si bien es cierto nuestras autoridades
policiales ya están haciendo su trabajo en relación a terminar con estas redes,
pero existe otro punto que creo que la mayoría de veces lo dejamos como en
segundo plano me refiero a la prevención, es decir, que para que estas mafias
se aprovechen de estos niños, niñas y adolescentes ha sucedido que muchos de
ellos provenían de familias de recursos económicos bajos y por ende que los
menores de casa anhelen una mejora en su
nivel de vida, buscando un empleo, ante
la inexistencia de políticas sociales de protección ante la situación de vulnerabilidad.
Otro factor de
riesgo es la desprotección en el que
viven mucho de nuestros niños, niñas y adolescentes, convirtiéndose así en una
población altamente vulnerable, debido a que su familia no les dan el respaldo
y los cuidados necesarios o simplemente la existencia de hogares en donde
predomina el abuso y la violencia, convirtiéndose así en punto clave para estas
mafias inescrupulosas.
Considerando
todo lo anteriormente mencionado, es
imprescindible que del mismo Estado se generen medios de protección a favor de
nuestra infancia desprotegida, y por otro lado sean los padres quiénes en su
papel de protectores asuman mayores niveles de responsabilidad con sus hijos,
brindándoles todos los cuidados
necesarios y que se potencialice la
comunicación asertiva con sus hijos, para evitar que ellos se conviertan en
presas fáciles de ser víctimas del delito
de trata de personas.
Luz Sobrevilla Arroyo
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